Deja cosas a la suerte, el derecho mexicano lo aconseja. - Abogados sin corbata
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Deja cosas a la suerte, el derecho mexicano lo aconseja.

El descorbatado autor hoy comparte una de las cosas más valiosas que le ha enseñado el derecho. Y no me refiero a la forma de interpretar el derecho humano de la igualdad, o los alcances del principio de progresividad… Sino lo siguiente: “se vale dejar cosas a la suerte…”

El que escribe demeritaba creer en la suerte, hasta que leí el Código Civil de Jalisco. Sí. Fue esa tabla del orden social (aunque no lo crean eso pretende ser un Código Civil…) lo que me hizo ver que no es tan descabellado dejar cosas a la suerte.

Probablemente dicha lectura al Código Civil, se conjugó con experiencias de vida que te demuestran no puedes controlar todo. Pero este espacio es jurídico, no del corazón (todavía). Así que no abundaré de esto último (todavía).

Después descubrí que la ley Ley General de Sociedades Mercantiles también deja cosas a la suerte. ¿Y cuál es la moraleja que deja lo anterior? El derecho deja a la suerte cuando hay cosas en las que que no quiere/no puede/no le importa regular. ¿Esta moraleja sirve para la vida? Pue’ que…

Me fue particularmente llamativo cuando descubrí que el Código Civil de Jalisco dejaba cosas a la suerte. Porque nuestro Código, que es inspirado en el Napoleónico, demuestra que pretende meter su nariz en todo (al igual que el resto del derecho Mexicano), regulando cosas muy específicas y particulares. Por ejemplo, podemos encontrar estas joyas:

  • Regula en qué casos una persona puede o no, hacer una ventana en una pared.
  • Señala qué se debe de hacer si un animal es dado en usufructo, y este se muere.
  • Dispone en qué casos el dueño de un árbol, puede cruzar al predio del vecino a recoger los frutos de su árbol.

Tomando en cuenta lo vintage que está nuestro Código, se podría pensar que nuestros legisladores son turbo hipsters.

Pero bueno, estoy seguro que alguno de mis dos lectores compartirá, que llama la atención deje cosas a la suerte, un Código que pretende regular hasta qué pasa si una manzana cae en el predio del vecino.

Casos en los que parece nuestro código no quiso/no pudo/no le importó regular:

  • Si son tres copropietarios. Uno de los tres copropietarios vende, y los otros dos copropietarios quieren comprar esa parte. ¿Cuál de los dos tiradores se queda con la rebanada que se oferta? Si los dos tiradores son del mismo tamaño y antigüedad, ¿quién lleva mano? Al diablo, un volado.
  • Los mismo respecto a dos coherederos del mismo tamaño, que pretenden comprar la porción de un tercer coheredero. ¿Quién va primero? Lo pueden dejar al clasiquísimo piedra papel o tijera.

Nuestro derecho mercantil también deja cosas a la suerte: Si se va a reducir el capital social de una sociedad, ¿quién va a ser del desafortunado socio cuya participación societaria se vea mermada? Los socios pueden sacar su papelito de la tómbola, para ver a quién le toca la espantosa x (léase con voz de Chabelo)….

Hemos de reconocer que nuestros codificadores civiles no fueron envidiosos. Y no sólo se reservaron a sí mismos la posibilidad de dejar cosas a la suerte. También permitieron que los gobernados pactaran entre ellos cosas a la suerte, dando fuerza vinculante a lo que decida un lanzamiento de moneda (por citar un ejemplo), previo pacto al respecto.

A lo mejor nuestro vintage código civil no regula cuándo se tendrá por recibido un correo electrónico. Pero sí nos puede motivar a llevar una vida más despreocupada, haciéndonos ver que se vale dejar cosas a la suerte… Es decir, puede que nuestro código civil no sea lo más funcional, pero sí es motivacional.

¿No convence la postura de este Abogado Sin Corbata? Bueno, entonces se tendrá que recurrir a una fuente de autoridad de la sociedad actual: Cristiano Ronaldo. Me parece fue en el último mundial, cuando le preguntaron si su equipo podía ganarlo. Él contestó: “Si tenemos un buen planteamiento de juego, podemos llegar a cuartos de final; lo demás, ya es suerte”.

Habrá quienes piensen que no hay suerte o azar, que todo es el destino. Así como quienes dicen que no hay coincidencias, sólo diosidencias. Sea como sea, hay factores exógenos a tu personita, que influyen en tu andar.

En esta mesa de bolas de billar semovientes que es la vida, cada bola medianamente puede controlar por donde se mueve a lo largo de la mesa. Pero se complica querer controlar los efectos que puedan tener hacia nosotros los movimientos de las demás bolas. ¿Eso tensiona? Sigue el ejemplo de nuestro Código Civil (o de la fuente de autoridad antes citada): despreocúpate, y déjalo a la suerte…

Nota importante: el consejo contenido en la presente, de dejar cosas a la suerte, tómalo como a las bebidas espirituosas: estando preparado, y nada con exceso, todo con medida.

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