¿Te imaginas que tú pareja fallezca, y todavía puedas interactuar con ella con voz y video, usando tus lentes o visor de realidad virtual? No es un capítulo de Black Mirror. Es la realidad actual y el lucrativo negocio de la tecnología del duelo (grief tech), que ya permite crear representaciones sintéticas e interactivas de los muertos a partir de las huellas de datos que dejamos en vida.
Si después de morir, no quieres acabar convertido en un títere virtual que diga o haga cosas que nunca hubieras hecho en vida, necesitas actuar ya.
La eternidad en oferta (y en quiebra)
Hoy en día, corporaciones como Microsoft, Amazon y Meta patentan algoritmos para clonar voces o asumir el control post-mortem de perfiles sociales. Plataformas como HereAfter AI o StoryFile permiten “conversar” con avatares del difunto. Pero ojo al realismo financiero: StoryFile se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 de la ley de quiebras de EE. UU. con una deuda de 4.5 millones de dólares. Esto demuestra que ni el “más allá” digital se salva de una insolvencia, obligando a diseñar sistemas fail-safe para que los datos regresen físicamente a las familias si la empresa quiebra.
Frente a esto, surge una pregunta jurídica obligada: ¿la ley nos protege de ser clonados sin consentimiento tras morir?
CDMX vs. Jalisco: La asimetría del limbo
En nuestro país, el tratamiento legal es un desorden. La Ciudad de México lleva la delantera con el artículo 1392 Bis de su Código Civil, que regula formalmente el legado digital y crea la figura del ejecutor especial (un albacea especializado en borrar o transferir tus cuentas bajo contraseñas resguardadas en un apéndice notarial).
¿Y en Jalisco? El limbo absoluto. Nuestro Congreso local no ha legislado una sola línea sobre testamento digital. Los notarios tapatíos tienen que interpretar por analogía reglas obsoletas de bienes tradicionales.
La “Personalidad Pretérita” al rescate
Afortunadamente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sentó un hito en el Amparo en Revisión 341/2022. La Corte determinó que el derecho a la protección de datos personales no se extingue con la muerte física, acuñando la doctrina de la “Personalidad Pretérita”.
La Corte resolvió que es perfectamente constitucional establecer reglas preventivas post-mortem sobre tu huella digital en tu testamento.
El “Hack” Tapatío para tu Testamento
Moraleja, si quieres evitar ser un títere virtual tras tu muerte, deja establecido en tu testamento qué quieres o no quieres que hagan con tu voz e imagen. Teniendo presente que la persona encargada de velar esos deseos, será el albacea que designes en tu testamento.
Pese a que en Jalisco no hay una regulación digital tal como sí la hay en la Ciudad de México, aquí te compartimos el hack legal para que en la Tierra del Mariachi y la Charrería, puedas definir en vida lo anterior:
El consejo es usar el Artículo 2666 de nuestro Código Civil local, que define al testamento no solo para heredar bienes, sino para declarar o cumplir deberes para después de la muerte. Esto lo amarramos con el Artículo 33 de Jalisco, que protege expresamente la voz y la imagen de los difuntos.
Como ya adelantaba, al no existir un “ejecutor especial” en el estado, la carga recaerá en tu Albacea, quien estará obligado a exigir que cese el uso y a demandar civilmente por daño moral, a cualquiera que use tu imagen sintética. Además, la reforma federal del 14 de mayo de 2026 a la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) (artículos 87 y 118, fracción VII) prohíbe expresamente usar o clonar la imagen y voz con Inteligencia Artificial sin un consentimiento previo y por escrito. Si te clonan sin firma, tus herederos pueden demandar.
¿Qué dijiste campeón? ¿Que esto es hilar muy fino? Quizá.
La verdad, sentir que ya tenemos este tipo de dilemas ético-digitales nos hace sentir muy primermundistas.
Es una ironía genial considerando que en Jalisco padecemos una crisis atroz de personas desaparecidas y escasez de agua. Pero bueno, como a los vivos nos toca ordenar los platos rotos que dejamos al morir, vale la pena aprovechar que ya viene septiembre, el mes del testamento, para modificar el tuyo y evitar que te pongan a hablar en TikTok desde el más allá.
Y si no, pues no.




