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La Kerkaporta: ¿Azar o esfuerzo?

Para los que no creemos en nada, no deja de ser apasionante ver cómo el azar incide, aunque sea de manera sutil, en el curso de la historia. A veces un pequeño detalle es suficiente para cambiar el destino de imperios enteros.

Hace poco aprendí un detalle interesante de un episodio histórico: la caída de Constantinopla en 1453 (el Imperio Romano de Oriente) a manos de los turcos. Por un lado, estaba el sultán Mehmet II, encabezando una batalla encarnizada; por el otro, el emperador Constantino XI, atrincherado tras sus “supermurallas”, defendiendo hasta con los dientes el último bastión romano.

Lo que al final decidió la batalla fue un descuido o, si se quiere ver así, un azar del destino: la Kerkaporta estaba abierta.

La puerta de la desventura

La Kerkaporta era una pequeña puerta peatonal en el coloso de muralla que defendía la ciudad. ¿Por qué estaba abierta? Fue una “desventurada” casualidad para los bizantinos y una “venturosa” oportunidad para los turcos.

Este pasaje nos enseña dos lecciones vitales:

  1. El papel innegable del azar en los eventos.
  2. La importancia del esfuerzo, porque no todo depende de la suerte.

Preparar el escenario para la suerte

Si Mehmet logró conquistar Bizancio no fue solo porque la puerta estaba abierta. Fue porque logró generar un estado de presión tan fuerte que ese pequeño descuido fue suficiente para decidir la balanza.

Antes de toparse con la Kerkaporta, Mehmet realizó hazañas épicas:

  • Disparó contra las murallas con los cañones más largos jamás construidos hasta entonces.
  • Cruzó barcos por tierra para ponerlos en el agua en una posición estratégica.

La moraleja para este arranque de año: El curso de las cosas depende de que pongamos previamente el esfuerzo suficiente para saber aprovechar esa jugada de azar.

¿Designio divino o simple casualidad?

Quienes creen en un designio divino podrían argumentar que esto no fue azar. Sin embargo, me resulta complicado pensar en una “mano divina” dirigiendo todo. Si existiera, en este caso favoreció a los seguidores de Alá para que entraran a profanar el templo de Santa Sofía, y no a los cristianos.

Si en este inicio de año estás viviendo un escenario complejo o retador —como el que vivió Mehmet frente a los muros de Bizancio— no pierdas la esperanza. Es posible que te topes con tu propia “Kerkaporta abierta”. Pero recuerda: para aprovecharla, es menester que antes hayas hecho tu parte del trabajo.

¿Qué dijiste, campeón? ¿Que vas a dejar tus metas de este año a ver “qué sale”? No te equivoques. La prudencia y el esfuerzo son los que pavimentan el camino por si el azar decide aparecer a ayudar; o los que construyen la muralla para tratar de contener al azar, si este no trae buenas intenciones…

Por eso, hay que asegurarnos de estar construyendo los cañones más grandes y de ser capaz de mover barcos por tierra si es necesario.

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